Consultas:
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o en: facebook/animaabordajepsicoespiritual

MODALIDAD: Taller vivencial. de 18.15 a 22.30 hs.

REQUISITOS: Se requiere inscripción previa.
Traer ropa cómoda.
El trabajo se realiza descalzo de manera que es conveniente traer medias o zoquetes gruesos en época invernal.



ARANCELES:
Participación: $ 150
Constelación: $ 250 (incluye participación).

Incluye coffee break

Lic. María Eugenia Domínguez
Psicóloga, MP 3329 – Consteladora formada en el Centro Bert Hellinger Argentina y Certificada en Hellinger Sciencia®.

BREVE HISTORIA DE LAS CONSTELACIONES FAMILIARES

El origen de las constelaciones familiares se le debe al Alemán Bert Hellinger, filósofo, pedagogo, antropólogo y teólogo nacido en 1925. Fue misionero católico en Sudáfrica durante 16 años. Se formó en el psicoanálisis en la Escuela de Viena y se encaminó hacia las comunicaciones interpersonales en el último cuarto del siglo XX; así desarrolló su propio modelo de Terapia Sistémica.
Durante la década de los ochenta conoció las leyes a través de la cuales se generan identificaciones y consecuencias trágicas entre los integrantes de una familia. Su Teoría de las Constelaciones Familiares, dirigida a la solución, es una de las terapias alternativas más populares para sanar las relaciones en el núcleo de la familia.
La teoría de las constelaciones familiares toma su nombre de la expresión junguiana y es una herramienta con la que se pretende examinar la capacidad determinante de la memoria interpersonal y de los sistemas familiares de conducta.

Técnica

Las constelaciones familiares reconocen que existe una transmisión de conflictos, preocupaciones familiares y comportamientos a través de las generaciones, que determinarán los problemas psicológicos actuales. Esta transmisión es ajena a la genética, se infiere que es más bien cultural, ya que no se puede explicar completamente por la historia de aprendizaje de cada individuo sino que se remonta a su familia de origen como padres abuelos u otros parientes lejanos.

Conciencia Inconsciente

La teoría de Hellinger dice que nos guía una conciencia grupal o colectiva, los miembros de una familia por ejemplo están influidos por un tipo de conciencia común; sin embargo esta ya no es consciente.
El origen de este tipo de conciencia se remonta al origen de la raza humana, cuando existían pequeñas comunidades, integradas por 20 ó 30 individuos. Todos ellos vivían juntos y actuaban de la misma manera, cuidando el bienestar del grupo sin tener deseos individuales que fueran al contrario de los demás, ya que en esta época era primordial sobrevivir; para esto cada integrante de la comunidad era esencial, el grupo no podía darse el lujo de perder a uno de ellos y los individuos no se podían separar de esta sin correr peligro. Todos los integrantes se pertenecían y dependían unos de otros, el alma común cuidaba que ninguno se perdiera y que cada uno sirviera al grupo. No requerían pensar en qué era lo correcto. Una fuerza los inducía hacia alguna dirección. Si no buscaban el beneficio del grupo, un malestar, la culpa fungía como sentimiento regulador que los reorientaba hacía el bienestar de todos.
Por otro lado existía un orden que proporcionaba a cada uno un papel determinado. El que nacía primero tenía un mayor rango. Se le otorgaba un lugar a cada integrante de acuerdo a la antigüedad. No había conflicto, todos conocían su posición dentro del grupo.
Más adelante estos grupos se toparon con otros, con lo que se vieron obligados a diferenciarse de los demás; entonces, donde siempre había habido igualdad, empezaron las rivalidades y las divisiones; así comenzaron los conflictos sobre quién tenía más derecho que el otro, por lo que apareció la conciencia personal, opuesta a la colectiva.
Esto originó que con el paso del tiempo se fuera olvidando la conciencia colectiva; y aunque fue suprimida esta sigue guiando las decisiones de las personas, esta es la que se opone a los deseos personales y a lo que muchas veces las personas creen que tienen el derecho de hacer, cuando este es el caso, en muchas ocasiones, fracasan. El explicar todo esto, ha sido la tarea de la Teoría de las Constelaciones Familiares.

PRINCIPIOS QUE RIGEN EL TRABAJO DE LAS CONSTELACIONES FAMILIARES

Derecho a la pertenencia
Todos los miembros de un sistema familiar tienen los mismos derechos de pertenecer a él lo que implica también comprometerse a conservarlo y renovarlo.
Cuando en la familia no existe un equilibrio entre lo que los miembros toman y reciben se genera un disgusto y sentimientos de culpa. Este intercambio crea vínculos mutuos.

Quien lleva más tiempo tiene prioridad
La persona que llegó antes tiene prioridad sobre los demás, ya que al unirse obtuvo derechos que no tienen los que se unieron después y estos últimos deben reconocer dichos derechos. Reconocer a los que estaban en el pasado aporta muchos beneficios ya que pueden usar esa experiencia. Los creadores del sistema siempre merecen una mención especial.

Fortalecer o debilitar
Dependiendo del lugar que ocupa la persona dentro de la familia es la forma en la que se siente; cuando está en el lugar correcto, esto le proporciona una sensación de seguridad, serenidad y fuerza para seguir con sus funciones. En cambio, cuando el individuo no ocupa el lugar que le corresponde, tiene fantasías de grandeza y esto lo debilita.

La conciencia de grupo
Existen dos tipos de conciencia la personal, que es la de cada individuo, y la de grupo, que es aquella que no sentimos, pero que regir las decisiones, se pueden percibir sus efectos. Esta última es la que le da, al grupo, la consciencia de supervivencia, así es como algunas veces algún miembro del grupo tiene que ser "sacrificado" para mantener este equilibrio. En las constelaciones, lo que se hace, es ver quién dio y quién obtuvo.

MÉTODO

En las constelaciones familiares, los representantes de los miembros de una familia perciben las sensaciones de quienes representan, aunque no haya habido un contacto previo entre estas personas. Esto ayuda a aclarar los asuntos pendientes, delimitando la responsabilidad y lugar de cada individuo dentro del sistema familiar. El método consiste en que cada persona, con ayuda de representantes configura su constelación familiar; con esto se sacan conclusiones acerca del sistema, de su estado actual, buscando soluciones de los problemas que se plantean. Las personas son capaces de percibir patrones y estructuras en las relaciones, quedando estas memorizadas, sirviendo como esquemas afectivos y cognitivos que definen el actuar de la gente. Las constelaciones familiares ayudan mostrando representaciones que escenifican determinados contextos sistémicos. Los representantes de los miembros del sistema familiar perciben y reproducen la situación en general, permitiendo que surja información sobre las estructuras e interacciones en el sistema, haciendo posible el desarrollo de una solución. En la configuración de la constelación el terapeuta puede experimentar el proceso, primero como observador externo y más adelante como participante directo, ocupando un lugar en la representación de la solución. Dentro de la configuración están los representantes, el cliente, los observadores y el experto, y todo el grupo puede modificar sus representaciones sociales del problema planteado.